Orígenes

Está muy lindo todo esto del CGI, la animación digital, las explosiones (nunca están de más) y otros efectos especiales. Pero ¿de dónde salió? Ya en los clásicos western, con su apogeo en la década del 50’, había algunas explosiones, legendarias peleas en bares y duelos a muerte a distancia de veinte pasos; pero en esa época no era común la animación propiamente dicha. Sin embargo, años antes del auge del western (que nace en 1903 con asalto y robo de un tren) destacan dos pioneros: Norman McLaren (11 de abril de 1914-27 de enero de 1987) y Ray Harryhausen (29 de junio de 1920-presente).

Norman McLaren

Norman McLaren se dedicó exclusivamente al cine de animación y experimental; desarrolló importantes películas, en cantidad y calidad, sin cámara. En la época en la que no existía la manipulación digital de las imágenes, cuando el celuloide era la base del material fílmico, Norman McLaren generaba imágenes en movimiento y sonidos, ambos dibujados directamente sobre el soporte. En muchas de sus películas también realizó animación de personajes humanos en interacción con objetos, relieve estereoscópico (creación de la sensación de profundidad de una imagen bidimensional: el origen de lo que ahora conocemos como 3D) y una innumerable cantidad de técnicas que renovaron la idea de cine y generaron disputas.

Este escocés nació el 11 de abril de 1914 en la ciudad de Stirling y falleció en su patria de opción: Canadá, en la ciudad de Montréal el 27 de enero de 1987.

Fue el alma de la institución que lo invitó a enseñar y experimentar con el cine: la National Film Board of Canada. Allí se dedicó a investigar la imagen, la velocidad y ralentización de filmación; con los trabajos cuadro por cuadro quiso obtener efectos de animación de objetos y personas. Lo más notable que realizó fue, sin dudas, todo el trabajo de creación sin cámara, dibujando tanto imágenes como el mismo sonido.

Dada la naturaleza del cine con base a celuloide, que registraba tanto imágenes como sonidos que eran decodificados por los proyectores, McLaren utilizó tintas de colores para realizar sonidos en la banda sonora, e imágenes en la banda de imagen de las bases de celuloide. De ese modo creó material capaz de ser reproducido en un proyector convencional.

Contemporáneamente es habitual ver en las producciones de TV, cine comercial y particularmente cine publicitario imágenes producidas por aplicaciones ejecutadas desde una computadora, que presentan un producto terminado capaz de ser reproducido en dispositivos convencionales. No obstante, consideremos lo que implicaba ejecutar uno por uno los diseños de imagen y de sonido; experimentar y capitalizar los resultados manejándose con un mínimo de recursos y cargando una gran cantidad de días, meses para hacer un cortometraje de dos minutos. Todo sin la asistencia de la tecnología y sin posibilidades de volver a un estado anterior de trabajo, como estamos habituados con nuestras computadoras.

Fue un importantísimo personaje que excedió su capacidad de diseño de productos fílmicos y dirección. Incluso generó disputas, pues muchos miembros de la industria cinematográfica, particularmente estadounidense, certificaban que lo que él hacía (cuando dibujaba las bandas de imagen y sonido) no era cine. No concebían la realización de una película sin la intervención de, al menos, la cámara.

Norman McLaren en acción:

Ray Harryhausen (EE.UU) es un reconocido productor y animador en el ambiente del cine por su uso de la animación “stop motion” (cuadro por cuadro), que consiste en tomas repetidas donde figuras con esqueleto de alambre son movidas para que al reproducir la película, parezca que el muñeco  “se mueve solo”. Es así como la Medusa de la versión original de “Furia de Titanes” (1981) le da una fiera batalla a Perseo; o aún antes: en el gran gorila, por la que ganó el Oscar por mejores efectos especiales, donde un gorila gigante es emborrachado y causa destrozos en la ciudad de Nueva York. Harry Hausen diseñaba y pintaba la mayoría de las figuras utilizadas para representar las abominables criaturas.

Ray Harryhausen en la actualidad

De pequeño sus padres lo llevaban a ver al cine el mundo perdido (1925) y vio por primera vez en su vida dinosaurios moviéndose; más tarde, a la edad de trece años, vio King Kong (1933). Luego de la función solamente podía hablar de las incógnitas que le había dejado la película: “¿Cómo se mueve? ¿No está vivo no? Eso lo llevó a investigar y encontrar algunos artículos, que le permitieron armar sus propias marionetas de madera y comenzar a experimentar con una cámara del 16mm que pidió prestada. Comenzó su carrera luego de conocer a Willis O’Brien: animador de el mundo perdido y King Kong, quien le aconsejó que estudiase anatomía para entender la ubicación de los músculos en el cuerpo; luego de participar en la grabación de una serie llamada Puppetoon y de combatir en la Segunda Guerra Mundial, filmó su primera película: mother goose stories, que se distribuyó en escuelas. Más tarde fue contactado por Willis O’Brien para colaborar con él en Mr. Joseph Young of Africa (El Gran Gorila). Mientras O’Brien se encargó de crear las marionetas, Hausen animó la gran mayoría de la película: el noventa por ciento. Luego del éxito de Mr. Joseph trabajó en el monstruo del mar (1952), surgió del fondo del mar (1955) y la tierra contra los platillos voladores (1956), entre otras.

Ray Harryhausen y sus creaciones:

Éstas solo solamente dos de las mentes brillantes que aportaron su granito de arena para que hoy en día los mundos de fantasía sean posibles.

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